Publicado: 07 Feb 2026 | Actualizado: 25 Feb 2026

La nueva referencia en televisores: el mejor Smart TV de 65 pulgadas

Elegir un Smart TV de 65 pulgadas hoy no es simplemente comprar una pantalla grande. Es decidir cómo se verá el cine en casa, cómo reaccionarán los videojuegos al mando y hasta cómo se sentirá una noche común mirando series. En un mercado lleno de tecnologías que compiten como constelaciones brillando al mismo tiempo, hay un modelo que aparece repetidamente en análisis profesionales, comparativas técnicas y experiencias de usuarios como el más equilibrado y avanzado: el LG OLED evo G3.

Este gran televisor no ganó su reputación por marketing ni por moda pasajera. Lo hizo combinando innovación real, calidad visual sobresaliente y funciones inteligentes pensadas para distintos tipos de usuarios. A continuación, exploramos por qué muchos expertos lo consideran el mejor Smart TV de 65 pulgadas disponible.

Una revolución silenciosa: la tecnología OLED evo con MLA

La base del éxito del G3 está en su panel OLED evo con tecnología MLA (Micro Lens Array). Puede sonar técnico, pero la idea es sencilla: millones de micro lentes colocadas sobre el panel permiten dirigir mejor la luz hacia el espectador.

El resultado es una mejora notable en brillo sin perder el rasgo más amado del OLED: negros absorbentes y profundos. Cada píxel se ilumina de forma independiente, lo que significa contraste prácticamente infinito y ausencia de halos luminosos alrededor de objetos brillantes.

Las pruebas de laboratorio muestran que este modelo alcanza niveles HDR cercanos a televisores LED de gama alta, algo que durante años fue el punto débil del OLED. En mediciones independientes logró picos de brillo HDR cercanos a los 1360 nits, colocándose al nivel de rivales premium del mercado.

Esto cambia completamente la experiencia en ambientes luminosos. Ya no es un televisor pensado solo para salas oscuras; puede convivir perfectamente con ventanas abiertas y luz natural.

Calidad de imagen: cuando la pantalla desaparece

Uno de los aspectos más llamativos del G3 es cómo logra que la tecnología se vuelva invisible. La imagen no parece proyectada, sino presente.

Los colores muestran una precisión extremadamente alta, con una desviación cromática mínima en pruebas profesionales, lo que significa que películas y series se ven prácticamente como fueron masterizadas en estudio.

En escenas oscuras, los detalles permanecen intactos. Sombras complejas, cielos nocturnos o interiores con poca iluminación revelan texturas que en televisores tradicionales simplemente se pierden. Y cuando aparece el HDR, el contraste genera una sensación tridimensional sin necesidad de efectos artificiales.

Esto convierte al G3 en un televisor especialmente valorado por amantes del cine, donde la fidelidad visual pesa más que cualquier cifra publicitaria.

El apellido “G” de la serie Gallery no es casual. Este modelo está diseñado para montarse pegado a la pared, casi como un cuadro digital.

Su perfil ultradelgado elimina la sensación de volumen típica de televisores grandes. Cuando está apagado, parece una lámina negra minimalista; cuando se enciende, la imagen ocupa todo el protagonismo.

Este enfoque responde a una tendencia clara: el televisor dejó de ser solo tecnología para convertirse también en elemento decorativo. En livings modernos, el G3 funciona como una pieza estética tanto como un dispositivo multimedia.

Muchos usuarios destacan justamente ese efecto visual limpio, aunque también señalan un detalle curioso: el modelo está pensado principalmente para montaje mural, por lo que algunos compradores se sorprenden al descubrir que el soporte de mesa puede venderse aparte, algo comentado frecuentemente en comunidades especializadas.

Inteligencia artificial y sistema Smart: más que aplicaciones

El sistema webOS de LG evoluciona cada año, y en el G3 alcanza una madurez notable. No solo organiza aplicaciones, sino que aprende hábitos de uso.

El procesador α9 AI analiza contenido en tiempo real para mejorar escalado, nitidez y sonido. Series antiguas en Full HD se ven sorprendentemente cercanas al 4K gracias al upscaling inteligente.

Las recomendaciones personalizadas reducen el tiempo de búsqueda. El televisor comienza a anticipar qué contenido podría interesar según horarios y preferencias, transformándose en una especie de curador automático del entretenimiento.

También integra compatibilidad con asistentes de voz y ecosistemas inteligentes del hogar, permitiendo controlar luces, dispositivos y rutinas desde el control remoto.

Sonido integrado que desafía expectativas

Sonido integrado

Aunque muchos usuarios combinan televisores premium con barras de sonido, el G3 logra un rendimiento notable por sí solo.

Incluye compatibilidad con Dolby Atmos y procesamiento virtual que crea una sensación envolvente bastante convincente. El audio sigue la acción en pantalla, reforzando la inmersión sin necesidad inmediata de accesorios externos.

Esto no reemplaza un sistema dedicado de cine en casa, pero sí eleva el estándar del sonido integrado, algo especialmente útil para quienes buscan una solución completa sin cables adicionales.

Experiencia real de uso: lo que dicen los usuarios

Más allá de laboratorios y fichas técnicas, la percepción cotidiana también pesa. En comunidades de entusiastas, muchos propietarios describen el salto desde televisores anteriores como una mejora inmediata y evidente.

Algunos destacan cómo la tecnología MLA mejora la visibilidad incluso en habitaciones con luz ambiental, mientras otros mencionan que el televisor maneja reflejos mejor que generaciones previas.

También aparece un patrón interesante: tras unas horas de uso inicial, el panel optimiza automáticamente su uniformidad mediante procesos internos de calibración, eliminando pequeñas irregularidades visibles al principio.

Rendimiento gaming: una bestia silenciosa para consolas y PC

El LG G3 incluye cuatro puertos HDMI 2.1 completos, compatibles con 4K a 120 Hz, VRR y ALLM. Esto significa que consolas modernas y PCs gaming pueden mostrar movimientos ultra fluidos sin tearing ni retrasos visibles.

El input lag se mantiene por debajo de los 10 ms en modo juego, un valor excelente incluso para jugadores competitivos.

Además, el panel OLED aporta una ventaja única: tiempos de respuesta casi instantáneos. Las transiciones entre píxeles son tan rápidas que las imágenes en movimiento mantienen una nitidez sorprendente.

Usuarios en foros especializados destacan que el televisor maneja perfectamente el gaming en 4K/120 fps y que la experiencia resulta especialmente impactante en títulos cinematográficos y mundos abiertos.

Dejá un comentario