Publicado: 18 Sep 2025 | Actualizado: 22 Dic 2025

Guía práctica: cómo elegir las mejores zapatillas para el frío

Cuando llegan los meses más fríos del año, el calzado pasa a ser un elemento clave para mantener la comodidad y evitar que las bajas temperaturas afecten la vida cotidiana. No todas las zapatillas están preparadas para climas húmedos, vientos fríos o jornadas de lluvia, por eso muchas personas descubren tarde que necesitan un tipo de calzado distinto al habitual.

Elegir correctamente no solo implica abrigar los pies, sino también evitar resbalones, mantener la humedad afuera y asegurar una pisada estable durante el invierno. Por eso resulta importante conocer cuáles son las características que definen a un buen calzado invernal y qué aspectos conviene priorizar según el uso previsto.

Aislamiento térmico

El aislamiento es el corazón de cualquier zapatilla diseñada para el frío. Su función es retener el calor corporal, evitando que la temperatura externa se filtre hacia el interior. Los materiales más habituales para esta tarea incluyen felpas, lanas sintéticas y diferentes tipos de forros térmicos que mantienen el pie cálido incluso cuando el ambiente exterior es especialmente hostil.

También existen materiales sintéticos de alta eficiencia que conservan el calor aun cuando hay humedad, algo importante en climas lluviosos o en zonas donde el suelo permanece mojado la mayor parte del día.

Impermeabilidad y protección climática

La protección contra la humedad es tan importante como la capacidad de abrigo. Muchas zapatillas deportivas tradicionales permiten el paso del agua con facilidad, lo que genera rápidamente una sensación de frío y pesadez que puede arruinar cualquier salida. Para el invierno conviene elegir modelos con materiales impermeables o resistentes al agua, como tejidos técnicos, sintéticos con membranas impermeables o cueros tratados especialmente.

El objetivo es evitar que la lluvia, las salpicaduras o incluso la nieve derretida traspasen la superficie del calzado. Además, la estructura debe impedir la filtración a través de las costuras o de la lengüeta, ya que esas zonas suelen ser puntos débiles.

Tracción y seguridad al caminar

Las bajas temperaturas suelen traer consigo superficies resbaladizas. La combinación de pavimento húmedo, veredas con charcos, zonas con barro o incluso hielo en lugares muy fríos puede volver riesgoso el simple hecho de caminar. Por eso la suela es un aspecto central al elegir zapatillas para el invierno. Las suelas de caucho que conservan su flexibilidad en climas fríos proporcionan una mejor adherencia y reducen la probabilidad de resbalones.

También son importantes los dibujos y relieves de la suela, que deben ofrecer agarre multidireccional y permitir que el agua se desplace sin quedar retenida bajo la pisada. En condiciones más exigentes, como caminatas en senderos húmedos o terrenos naturales inestables, conviene optar por modelos inspirados en el trekking, ya que suelen incorporar compuestos más resistentes y una tracción más agresiva.

Comodidad y ajuste adecuado

ajuste adecuado

La comodidad es otro factor fundamental. En invierno se suelen utilizar medias más gruesas, por lo que la zapatilla tiene que ofrecer un espacio interior que no comprima los dedos ni genere rigidez en la pisada. El talón debe mantenerse firme y el mediopié tiene que ofrecer un ajuste estable para evitar movimientos internos que puedan provocar ampollas.

Además, una buena amortiguación mejora la experiencia en caminatas largas o jornadas de muchas horas de uso continuo. El equilibrio entre abrigo y comodidad es clave: una zapatilla invernal no debería sentirse pesada, rígida ni forzada, sino ofrecer un calce natural pese a disponer de más capas y materiales que un modelo convencional.

Durabilidad y mantenimiento

El calzado de invierno enfrenta un desgaste particular. El contacto constante con agua, barro, polvo, humedad y superficies ásperas deteriora los materiales más rápidamente que en otras épocas del año. Por eso, además de brindar protección térmica y seguridad, una buena zapatilla para el frío debe estar construida con materiales resistentes y fáciles de mantener.

Los cueros tratados, los sintéticos de alta resistencia y las telas técnicas con recubrimientos especiales ofrecen mejores resultados a largo plazo. También es importante que el modelo permita una limpieza sencilla y un secado rápido sin perder estructura.

Según para qué la vas a usar

La elección cambia según el tipo de actividad que realices en invierno. Para un uso urbano cotidiano, donde predominan calles mojadas y temperaturas frescas, basta con modelos impermeables de perfil deportivo o casual que prioricen la comodidad y un agarre sólido. Si pasás muchas horas al aire libre en días húmedos, las zapatillas con membranas impermeables completas y un aislamiento más consistente ofrecen una experiencia más estable.

Para quienes realizan caminatas en senderos o actividades de trekking suave, los modelos con suelas más agresivas y mayor soporte son la mejor opción. En zonas con nieve o frío intenso, conviene considerar zapatillas tipo botita o directamente botas livianas, ya que ofrecen más cobertura y una protección térmica superior.

El invierno se camina mejor con la elección correcta

Elegir las mejores zapatillas para el frío implica analizar varios factores que influyen directamente en la comodidad y la seguridad. Aislamiento, impermeabilidad, tracción, ajuste y durabilidad forman el conjunto de características que permiten enfrentar el invierno sin complicaciones. Cada usuario tiene necesidades diferentes según su actividad diaria, el clima de su zona y su nivel de exposición a la humedad o a las bajas temperaturas.

Por eso es importante conocer estas claves antes de decidir. Con la elección adecuada, caminar en invierno se transforma en una experiencia mucho más agradable, abrigada y confiable durante toda la temporada.

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